Pretty Little Bird es muy bueno

El problema de la visibilización es que, en muchos casos, estas expresiones artísticas y culturales no tienen la proyección que nos gustaría y se quedan en circuitos alejados del gran público por miedo al rechazo o a las malas ventas.

Hasta MuchaMucho ha llegado volando un pajarillo que inunda de color allí por donde pasa. Detrás de las ilustraciones de Pretty Little Bird se encuentra una persona de sonrisa contagiosa y mente viajera (aunque haya estado aislado, como todos, ha volado por todo el mundo). En sus ilustraciones, aparentemente simples y alegres, se encuentran pequeños toques de oscuridad e ironía, pero sin perder su esencia. Por que es muy bueno y muy lindo.

  • ¿Cómo definirías tu forma de trabajar y estilo?

A día de hoy, mi forma de trabajar es 100 % digital. Aunque mis primeros pasos los día sobre el papel, hoy en día trabajo exclusivamente con software y tableta (iPad), siendo Procreate mi herramienta preferida por la flexibilidad y esa capacidad que tiene de imitar las herramientas tradicionales.

Mi estilo lo definiría como “naive” o “Kawaii”, que viene a ser un enfoque más dulce, inocente y amable, aunque también me gusta explorar el lado oscuro y siniestro de esa visión, porque creo que da resultados muy divertidos.

  • ¿Cuáles son tus referentes a la hora plasmar tus dibujos?

Aunque no compartimos un estilo similar en absoluto, la mayoría de mis referentes (si no todos) en cuanto a ilustración son mujeres, desde Grandma Moses, Asia Orlando, Andreaga o Sonia Lazo (estas tres últimas artistas contemporáneas digitales y del ámbito hispano), hasta José Guadalupe Posada y los clásicos de la mítica editorial Bruguera, que me atrevo a decir que, de un modo u otro, han influenciado a muchos ilustradores de mi generación.

  • ¿Crees necesaria una aportación cultural y artística queer como medio de visibilización o estamos creando un gueto?

Experimentar las vivencias de otros colectivos siempre es una experiencia enriquecedora y la expresión artística es el mejor vehículo para transmitirla. Creo que los artistas que se definen como queer o LGTBQ+ tienen un motivo para hacerlo, hay una historia detrás, un contexto que es necesario explicar y contar, no solo para que no caiga en el olvido, sino para que personas que no han tenido experiencias específicas o vivido algunas situaciones puedan llegar a entender ciertas reivindicaciones, discursos o incluso actitudes.

El problema de la visibilización es que, en muchos casos, estas expresiones artísticas y culturales no tienen la proyección que nos gustaría y se quedan en circuitos alejados del gran público por miedo al rechazo o a las malas ventas. Eso hace que, al final, sea el propio colectivo quien disfrute de estas expresiones, pero el mensaje no llega a quién le podría hacer más falta.

Este miedo al rechazo es contraintuitivo, pues tenemos ejemplos recientes de aportaciones culturales y artísticas queer que han arrasado en medios convencionales como pueden ser las series “Veneno”  o “Maricón perdido”, las obras de teatro de Samantha Hudson, sus videoclips y sus programas de podcast u otros podcast abiertamente queer como “¡Puedo Hablar!”, “Maricona” o “Las chicas del volcán”, por nombrar algunos.

Así que respondiendo a tu pregunta, no creo que estemos creando un gueto, estamos creando espacios de expresión seguros en los que todo el mundo es bienvenido, como siempre ha hecho el colectivo. Y aunque parezca contraintuitivo por el bombardeo mediático al que nos vemos sometidos a diario y que nos quiere hacer pensar que el mundo está en nuestra contra, creo que la sociedad ya ha llegado a un punto en el que esos miedos se están dejando atrás y espero que cada vez más voces queer tengan cabida en espacios seguros que no hayan sido creados por el propio colectivo.

Podéis encontrar parte de su obra en su instagram.

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